Medellin
Llegamos a Medellín y nos hospedamos en el centro, en un hotel de la calle 47, muy cerca de la plaza de las esculturas de Botero.
Medellín nos daba respeto: gran ciudad, leyendas de Pablo Escobar... Así que en el día y medio que pasamos fuimos bastante cautas. En la tarde de nuestra llegada, nos acercamos a admirar las esculturas de Botero en la plaza que lleva su nombre, son realmente interesantes. Sin tener muy claro qué visitar o hacer, le preguntamos a un policia turístico por algun lugar tranquilo donde pasear y nos sugirió Itagüí, así que fuimos para allí, pero después de dar un paseo, no vimos nada de especial interés, así que preguntando por un lugar tranquilo llegamos hasta un centro comercial, donde degustamos un rico helado del Mc Donals 😏.
A la vuelta nos tomamos el cocktail de biemvenida que nos ofreció el hotel la terracita mientras contemplábamos el ajetreo de la ciudad
Al dia siguiente decidimos ir al Jardin Botánico y fuw una decisión acertada. Lugar tranquilo y apacible, con un restaurante dónde degustamos una rica pasta con verduras. Al acabar tomamos el cable aéreo, desde donde se tienen unas magníficas vistas de la ciudad.
Ahhh, y casi lo olvido, muy recomendable el Salon Málaga, un lugar para tomar algo y viajar en el tiempo a los tiempos de Gardel. El lugar es un pequeño museo del tango con un monton de Juke boxes y un animado ambiente. Allí estuvimos charlando con un señor de 96 años que nos explicó su vida, sus intensas aventuras amorosas, la última la noche anterior con una mujer de 40 años, que en la fogosidad del momento habían roto la cama. En un arranque dw generosidad, nos escribió su fórmula para llegar a esa edad con tanta vitalidad.
Ahhh, y casi lo olvido, muy recomendable el Salon Málaga, un lugar para tomar algo y viajar en el tiempo a los tiempos de Gardel. El lugar es un pequeño museo del tango con un monton de Juke boxes y un animado ambiente. Allí estuvimos charlando con un señor de 96 años que nos explicó su vida, sus intensas aventuras amorosas, la última la noche anterior con una mujer de 40 años, que en la fogosidad del momento habían roto la cama. En un arranque dw generosidad, nos escribió su fórmula para llegar a esa edad con tanta vitalidad.
Creo que no tuvimos tiempo suficiente para hacernos una idea de como es la ciudad de Medellin, supongo que como dice mi amigo Miguel Angel, buen conocer de la ciudad, porque esrá casado con una paisa, "Medellín no es para conocerla, sino para vivirla".

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