Santa Marta y Parque Tayrona
Santa Marta... ciudad caribeña y calurosa por excelencia. Llegamos con ganas de descubrir el famoso Caribe Colombiano y de visitar el PNN Tayrona con sus playas.
Nos hospedamos en Casa del Escritor, Fernando, un narrador de historias que también se dedica a la hosteleria y que nos trató muy bien, ofreciéndonos interesantes conversaciones y su visión particular del país, cosa que contribuyó a conocer más la indiosincrasia del país al tiempo que nos llevó a hacer interesantes reflexiones. De él nos gustó su buena conversación, pero también me llamó la atención el tipo de preguntas que formulaba, que para nada eran vanales y que provocaban la autoreflexión
Utilizamos Santa Marta como puerto de entrada y salida de Tayrona, nada más. Lo cierto es que el calor sofocante y el tiempo que dedicamos en hacer las gestiones siempre necesarias en un viaje, hizo que no visitáramos su centro. Tenemos eso sí, el recuerdo de un almuerzo hecho en un humilde restaurante junto a alojamiento, y el paseo desde éste hasta el punto de salida del transporte a Tayrona. De camino a la buseta, pasamos por un animado mercado callejeroz con sus típicos puestos de frutas, carne... sus colores y olores.
AMBIENTE DE LA BUSETA 😊( AMPARO LA BAUTIZO COMO BUSETA ROÑOSA 10 INFINITO).
Nos bajamos justo delante de la puerta de acceso al parque y una simpática señora nos recibió para darnos información del los precios de acceso al parque y los alojamientos. Pero como no queríamos arriesgarnos a reservarnun alajamiento sin antes verlo, desistimos y le dijimos que ya elegiríamos dentro del parque. No pareció sentarle demasiado bien nuestra negativa.
AMBIENTE DE LA BUSETA 😊( AMPARO LA BAUTIZO COMO BUSETA ROÑOSA 10 INFINITO).
Nos bajamos justo delante de la puerta de acceso al parque y una simpática señora nos recibió para darnos información del los precios de acceso al parque y los alojamientos. Pero como no queríamos arriesgarnos a reservarnun alajamiento sin antes verlo, desistimos y le dijimos que ya elegiríamos dentro del parque. No pareció sentarle demasiado bien nuestra negativa.
Entramos al Parque y empezamos a caminar para llegar y desde el parqueadero comenzamos una caminata hasta el primer camping. Durantw la caminata agradecimos infinitamente el ofrecimiento de Fernando de fuardarnos nuestras mochilas, porque el calor era intenso y en el camino había tramos de subidas y bajadas que xon 10 kilos sobre las espaldas no se disfrutaban de igual manera. El paisaje es bonito, pero las aguas de este lugar del Caribe son bien bravas. En el parque hay serias advertencias sobre el peligro de desatender los avisos de no bañarse en ciertas playas, ya que han muerto un centenar de personas.
Después de 2 horas llegamos al CampingnDon Pedri, un enclave básico que ofrece alojamiento en tienda dw xampaña y tiene un bar con comida que no es nada del otro mundo. Todo on basic basis. Yo hacia años que había descarfado dormir en tienda, pero la experiencia no fue tsn traumática como me esperaba, supongo que porque en las tiendas había un sencillos colchones de espuma. La noche fue calurosa y a Amparo la atacaron un buen número de hormigas que llegaron a nuestra tienda atraídas por ina bolsa de pan que teníamos. Luego del pan, decidieron atacar los pies de mi compañera de viaje.
Al día siguiente dejamos el camping Don Pedro para dirigirnos a otra playa, playa San Juan, donde también dormimos en tienda, pero esta vez en una mas grande y con colchones más confortables. También había la posibilidad de dormir en una hamaca, pero no nos animanos.
Por desgracia no pudimos visitar Pueblito, un asentamiento indígena, ya que en ewros momentos no es posible, pero también es lícito que los indígenas puedan preservar sus espacios sin tener que soportar la invasión constante de turistas.




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